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jueves, 22 de mayo de 2014

La Evaluación

La evaluación, esa simple palabra que tanto nos asusta a los estudiantes y que tan agobiados lleva a nuestros profesores año tras año en estas fechas, se trata de un concepto de real importancia, pues es una parte fundamental de todo proceso educativo o social, ya que con ella podremos comprobar qué hemos conseguido, si aquello que nos propusimos se ha llegado a alcanzar.


La evaluación, tal y como hemos trabajado en clase, se puede entender desde diferentes perspectivas, las cuales trataremos de explicar a continuación:

La evaluación desde el enfoque tecnológico: cuyo teórico más representativo fue Tyler. Este enfoque se centra en la eficacia, en ver hasta qué punto los objetivos educativos han sido alcanzados, es decir, se centra exclusivamente en la evaluación de los resultados.

La evaluación desde el enfoque orientado a la decisión: cuyo teórico más representativo fue Stufflebeam. Este enfoque le da la misma importancia a todo el proceso evaluativo, es decir, recoge información antes, durante y después de la puesta en práctica del programa educativo para poder adoptar decisiones sobre el mismo.






La evaluación = valoración: cuyo teórico más representativo fue Scriven, quien definía la evaluación como el proceso por el cual estimamos el merito o valor de algo que se evalúa, es decir, la entendía como la medición de la valía del programa educativo en cuestión. Scriven realizo dos propuestas:
  • La evaluación sin referencia a los objetivos: proceso evaluativo que no se ciñe a los objetivos del programa, es más, el evaluador los desconoce. Con esto el autor pretendía que el evaluador no estuviera condicionado por los objetivos y que así pudiera ver los efectos secundarios del programa evaluado.
  •  La evaluación sumativa y la formativa: las distinguía en base a la finalidad del programa, pues la sumativa pretender calificarlo y la formativa mejorarlo.
La evaluación basada en la crítica artística: fue propuesta por Einser y considera al evaluador como a un experto que describe, interpreta y emite juicios de valor sobre el programa. Este evaluador se encargará de analizar todo aquello que considere relevante realizando una triangulación en la que recoja diferentes evaluaciones de los participantes del programa en cuestión. Por otro lado, la finalidad de esta evaluación es reeducar la capacidad de percepción, comprensión y valoración de los participantes en el programa. Se analizan prioritariamente los procesos, actuaciones i cualidades emergentes por encima de los productos.

La evaluación iluminativa: fue propuesta por Parlett-Hamilton y considera que la principal función de la evaluación es la descripción y la interpretación del desarrollo del programa educativo, más que la valoración  la predicción. Además, considera imprescindible conocer el contexto del programa, la biografía del sistema y la percepción subjetiva de todos los participantes.

Estudio de casos: encontramos:
  • La evaluación respondiente: fue propuesta por Stake y considera que el evaluador se debe poner a disposición de quien ha encargado la evaluación (lógica de cliente). La evaluación se considera eficaz si se orienta a las actividades más que a las intenciones, y su propósito consistirá en describir y ofrecer un retrato completo  holístico del programa.
  •   La evaluación democrática: sus máximos representantes fueron Stenhouse, Eliott y McDonald. El propósito de esta evaluación es generar verdadera democracia y promover el cambio, modificando las concepciones, creencias  maneras de interpretar de los participantes. Esta evaluación constituye un servicio de información a la comunidad sobre las características de un programa.

martes, 6 de mayo de 2014

Patrimonio

La RAE entiende por patrimonio al conjunto de bienes que una persona posee, ya sea por título nobiliario o por herencia. Pero en este blog no nos interesa el concepto de “patrimonio” de una forma tan global, consideramos de mucho más interés adentrarnos en los conceptos de “patrimonio histórico” y de “patrimonio cultural”.

Pues bien, por un lado se entiende como patrimonio histórico al conjunto de bienes de una nación acumulado a lo largo de los siglos que, por su significado histórico, arqueológico…; son objeto de protección especial por la legislación.


Dos ejemplos representativos de esta clase de patrimonio que podemos encontrar en la ciudad de Valencia son:
  •   LAS TORRES DE SERRANO: Las torres de Serranos, imponente puerta de la muralla bajomedieval, fueron construidas por el maestro Pere Balaguer entre 1392 y 1398. Se trata de una obra de cantería formada por dos grandes cubos pentagonales que flanquean la puerta propiamente dicha, en arco dovelado de medio punto. Parece que el modelo de inspiración fue la puerta Real del monasterio de Poblet, pero la de Valencia tiene unas dimensiones mayores, lo que le dan un aspecto de gigantesco arco triunfal. La fachada interior presenta grandes aberturas rematadas en arco, concebidas como tribunas a diferentes alturas donde se situaban las familias principales de la ciudad para seguir las celebraciones populares o la entrada de personajes ilustres que llegaban a ella.  Las torres de Serrano se convirtieron en cárcel para nobles y caballeros a partir de 1586, manteniéndose este uso hasta el año 1887.
         El monumento ha sido declarado de interés Histórico Artístico. Desde sus terrazas se                contemplan unas  magníficas vistas de la ciudad y del cauce del río Turia.

  • CATEDRAL DE SANTA MARÍA DE VALENCIA: La Catedral de Santa María de Valencia, también conocida como la Iglesia Catedral Basílica Metropolitana o Seu, es lo que podría llamarse la iglesia madre y se ubica frente a la Plaza Almoina de la ciudad de ValenciaErigida en el sitio donde antiguamente funcionaba una mezquita, la misma está dedicada a Santa María y fue consagrada en el año 1238 por el obispo Pere d’Albalat. Su edificación muestra una mezcla de diversos estilos arquitectónicos como el románico, el neoclásico, el gótico francés y renacentista, aunque predomina el estilo gótico catalán. 
    La catedral de Valencia adquirió la categoría de metropolitana en el año 1492 y la misma le fue otorgada por el Papa Inocencio VIII. En el año 1436, la abadía recibió de manos de Alfonso el Magnánimo, el Santo Cáliz (pieza realizada con detalles en oro y con incrustaciones de piedras preciosas y perlas), el cual es venerado desde entonces. No obstante ello, la reliquia propiamente dicha es únicamente la parte superior del cáliz consistente en un tazón de ágata pulida y que según estudios arqueológicos sería de origen oriental y sus orígenes se remontaría a los años entre 100 y 50 A.C. La configuración principal de esta abadía se remonta a los siglos XIII a XV y se utilizaron materiales extraídos de las canteras de Godella, Burjasot, Jávea y Benidorm.




Por otro lado, se entiende como patrimonio cultural a todo aquello que socialmente se considera digno de conservación independientemente de su interés utilitario. Siguiendo tomando como referente la ciudad de Valencia, se considera de patrimonio cultural la fiesta celebrada en dicha ciudad todos los años en el mes de marzo, “las fallas”, donde se pueden destacar las mascletàs, la plantà, la indumentaria típica fallera, los castillos (fuegos artificiales)…

Nos despedimos invitándoos a todos nuestros lectores que no habéis tenido el placer de visitarnos en fallas a que lo hagáis el próximo año, porque creernos, ¡no tiene desperdicio alguno!

martes, 25 de febrero de 2014

¿Qué es la animación sociocultural?

Existen muchas y diversas formas de entender lo que es la animación sociocultural pero, bajo la perspectiva de las autoras de este blog, la que más se ajusta es la realizada por la UNESCO (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura) que la define como “el conjunto de prácticas sociales que tienen como finalidad estimular la iniciativa y la participación de las comunidades en el proceso de su propio desarrollo y en la dinámica global de la vida sociopolítica en que están integrados”.

Como futuras educadoras sociales, consideramos que la existencia de estas prácticas sociales no debe ser una opción, sino una obligación, puesto que creemos firmemente en la necesidad existente en nuestra sociedad, y más aún en la actualidad con la dura crisis que atravesamos, de llevar a cabo dichas prácticas. Creemos que son necesarias porque a partir de éstas se promueve la comunicación, la participación (tanto a nivel individual como colectivo), la libertad, la iniciativa de los grupos por encima de las intervenciones externas, la creación de proyectos de intervención con el objetivo de transformar la realidad… aspectos muy importantes que ayudan a los diferentes colectivos a desenvolverse en su día a día.

Los animadores socioculturales deben vincular sus procesos de actuación a los problemas, necesidades y situaciones de los individuos a los cuales atienden, a la vez que los deben adecuar a contexto en el cual dichos individuos estén situados.



Para finalizar, creemos que puede ser interesante mostraros un video donde se habla del perfil propio del animador sociocultural, para que podáis haceros una idea más específica de cuáles son las funciones de estos profesionales.


Esperamos que lo disfrutéis, hasta la próxima!